Iba caminando sin miedo, sin miedo a qe la insultaran o la burlaran por su pelo fucsia, su argolla en la nariz y sus lentes ochentosos. Iba con su onda, sin importarle nada. También iba con una amiga, demasiado diferente.. mejor dicho, NADA extravagante (comparada con ella) e iban las dos juntas charlando.
A veces me gustaría ser como la sra. extravagante, con sus cincuenta y pico, iba con su pelo fucsia, con su onda roqera y no le importaba qé le decían los demás, ni cómo la miraban o si la miraban. Dejaba atrás los prejuicios y si a ella le gustaba cómo su vestimenta y demás, no interfería opinión alguna.
Tendría qe ser más así, TENDRÍAMOS qe ser más así.
No hay comentarios:
Publicar un comentario